Almacenados
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Categoría:
2011
Escritor:
David Desola
Director:
Juan José Afonso
Actores:
Cesáreo Estébanez, Francesc Tormos
Escenógrafo :
Jon Berrondo
Iluminación:
Luis Jiménez
Sonido:
Pablo Iglesias
Vestuario:
Miguel Crespi
Ayudante de Dirección:
Marta Bolaños

Sinopsis

Un encargado a punto de jubilarse y el joven destinado a sustituirle comparten cinco jornadas en un mismo lugar: un enorme almacén vacío donde aparentemente nunca ocurre nada. El paso del tiempo en un reloj desajustado, el incómodo silencio entre dos desconocidos obligados a compartir un espacio, la inmovilidad del almacén -en el que paradójicamente subyace la diminuta pero frenética actividad de un hormiguero-, la desesperación de la espera, el conflicto generacional entre ambos personajes y el peso de una gran mentira. Todo eso irá forjando entre ellos un vínculo inquebrantable, algo que les unirá para siempre: la conciencia de los perdedores.

Palabras del Autor

Se dice que el trabajo dignifica al hombre (supongo que también a la mujer, aunque estadísticamente cobre menos). Durante el franquismo, curas y falangistas predicaban esa frase por las escuelas. Paradójicamente, los unos no habían trabajado jamás y los otros vivían del derecho de conquista.

Tanto las dictaduras fascistas, como las comunistas, como las actuales democracias sometidas al capitalismo; todas se empeñan en anunciar a voces las virtudes del trabajo.

Sepan la verdad: el trabajo -a menudo- no dignifica en absoluto: es ingrato, nos envilece, nos esclaviza, nos encadena a un horario y nos invita después a encadenarnos también a una hipoteca y a una baraja de tarjetas de crédito siempre incompleta, que termina a su vez en el grillete de la sociedad de consumo, que con suma eficacia nos retienein aeternumen un sistema que obliga a fabricar para comprar, desechar y poder fabricar más (¿fabricar qué? Eso es lo de menos).

Esta obra habla del vacío de contenido de muchos trabajos, de la adicción a ellos, de la precariedad y la incertidumbre del joven que se incorpora al mercado laboral, de la sumisión a la empresa por parte de los empleados más veteranos (que tiene mucho que ver con el síndrome de Estocolmo de los secuestrados). No se trata de una crítica a la clase trabajadora, sino de una reflexión sobre como, algunas veces, el trabajo deja de ser un modo de ganarse la vida para convertirse en aquello que da sentido a la misma. No se trata de una historia real, pero tampoco de una completa ficción, porque hay algo de autobiográfico en ella:

Corría la crisis de los noventa cuando yo buscaba trabajo. Fue a finales del 92, que es un año que ahora se me antoja mucho más lejano en el tiempo de lo que en realidad queda, tal vez porque uno cambia de los 20 a los 30, o tal vez por ese punto de inflexión del nuevo milenio. No lo sé. El caso es que en esos tiempos anduve a la deriva de un empleo a otro, todos ellos precarios y que raramente superaban las ochenta mil pesetas mensuales (entonces se pagaba en pesetas ¿recuerdan?). En esos trabajos encontré a muchos señor Lino y fui (o creí ser) muchas veces Nin. Esta obra parte de la necesidad de dar un sentido a aquellos años a la deriva (que no perdidos). No sabría decir si esta obra supone una reconciliación o una venganza, pero sé que -como mínimo- es un texto sincero.

Palabras del Director

Cuando leí por primera vez este texto me urgía el encontrarme con el autor (al que no conocía de nada) para saber qué había escrito, si una comedia o una tragedia, porque si era una comedia me resultaba profundamente trágica, pero si era una tragedia era irresistiblemente cómica. Casualmente la leí en la sala de espera de una consulta médica, a la expectativa de resultados y eso para un hipocondríaco profesional, os aseguro que no es tema baladí. Me interesó tanto y produjo en mi tal variedad de sentimientos, que mi Hipócrates de cabecera nada más verme me dijoCesáreo Estébanez: ¡que buen aspecto tienes! Estuvimos media hora juntos y sólo hablamos de ALMACENADOS. Al final me dijo “oye, que está todo bien”. Por cierto, cuando conocí al autor me aclaró la duda, espero que cuando veáis la representación a todos os quede también claro.

De la dignidad o indignidad, del trabajo bien hecho, del enfrentamiento con un primer puesto de trabajo, de los mundos personales construidos al amparo del cumplimiento de un horario laboral y en definitiva del tiempo y espacio que ocupa en nuestras vidas el trabajo y también, como no, de la mentira, nos habla con su visión irónica, divertida y tal vez un poco cariñosamente vengativa David Desola. Mi deseo es que al verla representada se diviertan tanto como nosotros desde que la leímos. Que nos divirtamos todos, mientras nos convertimos en “almacenados”.
Dedico este montaje a la memoria de Beatriz y Carlos Salvador y a la fundación que lleva sus nombres, por la gran labor de escolarización desarrollada en Hispanoamérica ( www.carlosalvadorybeatrizfundacion.com )

Juan José Afonso

Enlaces y Descargas

Dossier de la Obra

Dossier de Prensa

Crítica “Butaca de Primera”

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